He preparado un postre ligero y refrescante con un toque de cítrico muy fresco; otra vez Gordon Ramsay y el resultado GENIAL!. Y esta vez, las maravillosas imágenes son de Jeru. Mil gracias por toda tu ayuda!.
MOUSSE DE LIMA
Ingredientes para 4 personas:
1 ½ hojas de gelatina (cada una de 11,5 x 6,5 cm)
100 ml de zumo de lima (3 o 4 limas)
ralladura de 1 lima
120 g de azúcar
2 claras de huevos grandes
150 ml de crème fraîche
Preparación:
Cubrir las hojas de gelatina con agua fría para ablandarlas. Mientras tanto, echar el zumo de lima en una jarra medidora y acabar de llenar con agua fría hasta llegar a los 150 ml. Verter en un cazo antiadherente y agregar la mitad del azúcar. Remover sobre fuego lento hasta llegar a un suave hervor. Retirar el cazo del fuego.
Escurrir las hojas de gelatina, quitar el exceso de agua e incorporar el almíbar de lima, removiendo para disolverlas. Dejar enfriar completamente.
Batir las claras con una batidora eléctrica hasta que formen pico firmes. Ir agregando el azúcar restane, cucharada a cucharada, hasta lograr un merengue firme.
En otro cuenco, batir ligeramente la crème fraîche e incorporarla cuidadosamente a la mezcla de lima utilizando un batidor de varillas (la mezcla estará aguada y no muy compacta en este momento). Agregar el merengue con una espátula y poner la mezcla en copas de postre (capacidad mínima de 175 ml).
Dejar enfriar unas cuantas horas o toda una noche para que cuajen. Decorar con ralladura de lima.
Si estás agotado despúes de unas compras en Nina Ricci, Christian Dior o Escada en el París más chic – en Avenue Montaigne, una buena parada para el descanso sería L’Avenue. Decorado por Jacques García en terciopelo morado y oro, se ha convertido rápidamente en el lugar para ver y ser visto. A este último hecho, supongo que habrá ayudado en gran medida que Justin Bieber, Rihanna o la mismísima Eva Longoria se hayan acercado por allí.
El restaurante es una brasserie para los más exquisitos. Puedes hacer una pausa para tomar un café, una copa de vino o una comida/cena – gracias a su amplio horario, pude cenar el viernes pasadas las 23,30 de la noche!. Quizá el servicio es un poco lento, pero el ambiente es muy agradable y animado. El barrio, está lleno de las mejores boutiques, y es todo un símbolo de sofisticación.
Un local agradable con una carta a la altura del lugar en el que se encuentra. Dos combinaciones que hacen que este restaurante sea una de las visitas obligada para todos aquellos que disfrutan la hostelería.
Este es un postre delicioso que cuando lo pides en un restaurante resulta la atracción de todos los comensales por lo espectacular de su presentación y su preparación.
El sábado en Le Procope, este dulce resultó el broche perfecto a una cena tan tradicional como su entorno, el café más antiguo del mundo – fundado en 1686 Francesco Procopio dei Coltelli. No sé si a Voltaire y Rousseau les servían estas delicias: finos crêpes doblados, con sabor a naranja y flambeados con Grand Marnier; pero desde luego ésta podría ser una buena razón para convertirse en asiduos del local.
CRÊPES FLAMBÉES AU GRAND MARNIER
Ingredientes para 6 personas:
½ l de leche
4 huevos enteros
2 yemas de huevo
250 g de harina tamizada
250 g de mantequilla
Una pizca de sal
1 cucharada de azúcar en polvo
Una naranja
Terrones de azúcar
10 cl de Grand Marnier
Preparación:
Tomar la ralladura de naranja, cortada muy finamente. Derretir la mantequilla.
En un bol, poner la harina, los huevos, la sal y la cucharada de azúcar en polvo. Diluir con leche vertiendo poco a poco, revolviendo constantemente para evitar grumos. Añadir la mantequilla derretida, mezclar y dejar reposar la masa 2 horas.
Mientras tanto, blanquear la ralladura en un poco de agua y escurrir. En una cacerola pequeña, derretir siete terrones de azúcar en 2 cucharadas de agua y cocinar 10 minutos con la cáscara de naranja.
Calentar la sartén engrasada ligeramente. Cuando esté caliente, verter una cuchara pequeña de la masa en la sartén y extender por toda la superficie. Cuando la crêpe no se pegue, dar la vuelta con una espátula o con un golpe de sartén.
Deslizar cada crêpe en un plato doblado en cuatro. Remoje los terrones de azúcar en jugo de naranja y deshacer sobre las crêpes, espolvorear con la ralladura de naranja.
Verter el Grand Marnier en una cacerola pequeña el calor, verter sobre las crepes y prender una llamar para flambearlos.
Este sí ha sido un fin de semana delicioso, y además en todos los sentidos. París en invierno, es ciertamente especial; como bien decía Ella“…I love Paris in the winter when it drizzles. I love Paris every moment. Every moment of the year. I love Paris…” y es que, ¿qué tiene París que por muchas veces que vaya, cuando veo el reflejo de la Tour Eiffel siento un escalofrío?, Oh París!.
La sesión de shopping de sábado por el más puro vintage de Le Marais, merecía un descanso dulce y sabroso. En la pequeña y adorable Ile Saint-Louis, en el corazón de la ciudad, se encuentra la maisonBerthillon, considerada como una de las mejores heladerías del mundo. ¡Fuera los conservantes químicos y demás edulcorantes!.
Con una amplia carta de sabores de helados y sorbetes, hasta 60 diferentes entre los que se encuentran algunos tan sorprendentes como Gianduja aux noisettes o Praliné au citron et coriandre; se pueden disfrutar en cône mientras se pasea o mucho mejor, tomar asiento y disfrutar de sus delicias en el salón de thé contiguo. Mi preferido: Le Pain Perdu Avec Glace Caramel Du Beurre Salé (en la foto), un placer de dulce caramelo en un esponjoso pan francés impregnado en sabor de mantequilla! ♥.
Hoy he vuelto a seleccionar una de las recetas del libro de Gordon Ramsay que últimamente estoy explorando. El plato en sí es sumamente sencillo y puro, tan sólo ingredientes naturales, sin salsas ni ningún artificio; pero su sabor es realmente delicioso. La clave es usar unos buenos champiñones portobello y unas chalotas tiernas; todo ello con una crujiente tostada de algún pan payés o rústico, se convierte en un bocado sublime.
Ingredientes, para 4 personas
– 6 chalotas grandes peladas y cortadas en rodajas finas – 2 cucharadas de aceite de oliva – unas ramitas de tomillo – 1 diente de ajo – sal marina y pimienta negra – 1 cucharadita de azúcar – 400 g de champiñones portobello – unas nueces de mantequilla – un chorrito de vinagre de jerez – un puñado de perejil picado – 4 rebanadas de pan rústico
Preparación
Calentar a fuego medio el aceite de oliva en una sartén grande de fondo grueso y agregar las chalotas, el tomillo, el ajo y un poco de sal y de pimienta. Rehogar unos 3-4 minutos hasta que comiencen a ablandarse las chalotas. Añadir el azúcar y aumentar la llama a fuego vivo. Seguir cocinando y removiendo durante unos cuantos minutos más hasta que las chalotas estén ligeramente caramelizadas.
Incorporar los champiñones y la mantequilla. Freir un par de minutos hasta que estén un poco dorados, echar un chorrito de vinagre de jerez y salpimentar un poco más. Cocinar uno o dos minutos más hasta que el líquido se haya evaporado. Agregar el perejil picado y remover.
Tostar el pan y colocar una rebanada en cada plato caliente. Montar las chalotas y los champiñones encima y rociar con unas gotitas de aceite de oliva y cebollino para servir, si se desea.
La cubertería Senso de Castey se utilizará en los servicios de mesa del nuevo proyecto de José Andrés, Jaleo de José Andrés. Las líneas limpias y contemporáneas de la cubertería de este fabricante español de productos de menaje complementan el diseño moderno del último proyecto de Andrés en la cosmopolita Las Vegas.
El restaurante de Las Vegas, se suma a los que ya están abiertos en Washington DC, Bethesda, Maryland y Arlingon, Virginia. Desde su apertura en 1993, Jaleo se ha ganado la aclamación de la crítica por su amplio surtido de auténticas tapas y paellas, así como por su acurada selección de vinos españoles y sangría.
Andrés seleccionó Senso para el nuevo emplazamiento de Jaleo por las líneas limpias y contemporáneas de su diseño. El hecho que Castey sea una compañía española también ha influenciado en su decisión. Conocido como el Embajador español no oficial de Estados Unidos, Andrés recientemente fue premiado con la Orden de las Artes y las Letras de España por su trabajo en la difusión exterior de la cultura española. El chef a menudo difunde en televisión la creatividad y calidad de los diseñadores, arquitectos, artesanos, etc. en sus numerosos proyectos.
El sábado conocí Santo Restaurante & Deli, y la experiencia me gustó, no sólo me gustó sino que me encandiló. Santo es uno de esos pequeños lugares con encanto y personalidad que van directo al corazón. Con una estética deliciosa; entre rústica y vintage, con piezas de menaje antiguo encontradas en anticuarios, lámparas de aire industrial al más puro estilo Tom Dixon y maltrechas sillas de pupitre como mobiliario, tiene una atmósfera acogedora y familiar. E incluso en el baño hay detalles adorables como sus paredes forradas con papel francés pintado con un toque kitsch, fresco y colorido, con estampados de platos de vajillas de porcelana.
Merece la pena disfrutar de este local algo escondido aunque en pleno centro, en el Madrid de los Austrias, junto a la plaza de Ópera. Donde su chef Juliana Aguilar atiende con mimo y buen humor, descubriendo los secretos de su concentrada pero exquisita carta. Con platos como langostinos con pesto y quinoa, pasando por la característica pincanha brasileña, su cocina es esencia mediterránea con aires brasileños.
La velada resultó auténticamente memorable, la comida y el lugar encantadores, pero mis compañeros de mesa Laura, Carlos y Pablo, sin duda fueron los ingredientes estrella de la receta ❤!.
Santo Restautante & Deli está en la calle Caños del Peral, 9. Horario: Martes a Domingo 13:30 – 16:00 y 20:30 – 24:30 h.
He vuelto a preparar panna cotta, y otra vez siguiendo una receta de Gordon Ramsay. Esta versión es mucho más light que la receta de panna cotta con chocolate blanco; ya que lleva leche en lugar de nata y está aromatizada con vainas de vainilla en lugar de con chocolate blanco. Igualmente, resulta deliciosa.
La receta original lleva salsa de arándanos, pero también lo he probado con una pequeña variación, sustituyendo los arándanos por frambuesas y el resultado es igualmente espectacular!.
PANNA COTTA DE VAINILLA CON SALSA DE ARÁNDANOS
Ingredientes, para 4 personas
– 400 ml de leche entera – 1 vaina de vainilla, partida por la mitad – 80 g de azúcar – 3 hojas de gelatina (cada una de 11,5 x 6,5 cm) – 150 g de yogur natural cremoso
Para la salsa de arándanos:
– 180 g de arándanos – 2 cucharadas de azúcar o miel – 1 1/2 o 2 cucharadas de zumo de limón
Preparación
Mezclar la leche con el azúcar y las semillas de la vainilla y la vaina, en un cazo antiadherente a fuego lento, removiendo. Cuando rompa a hervir, apartar y añadir la gelatina remojada y escurrida, removiendo hasta que se mezcle bien.
Dejar enfriar la mezcla completamente y colar. Incorporar el yogur a la mezcla ya fría; batir para mezclar bien. Verter la crema en moldes individuales, de 170 ml de capacidad. Dejar enfriar varias horas o toda la noche, dentro del frigorífico.
Para la salsa, poner los arándanos, el azúcar y el zumo de limón en un cazo. Hervir suavemente 3 minutos hasta que las bayas estén blandas pero no completamente deshechas. Verter en un cuenco, dejar enfriar y guardar en la nevera.
Para desmoldar, sumergir la base en un cuenco con agua caliente unos segundos, invertor sobre un plato de postre y sacudir suavemente para que se desprenda. Rociar con salsa de frambuesas y servir.
Después de ver Julie & Julia por n-ésima vez aún me sigue divirtiendo ver a Meryl Streep convertida en Julia Child, esa gran mujer – en todos los sentidos, medía 1,88 cm – que tras graduarse en Le Cordon Bleu comenzó su labor profesional como escritora y chef, difundiendo la cocina francesa en Estados Unidos.
Creo que uno de los platos más deliciosos y emblemáticos de la cocina francesa, y de la propia Julia Child, es el Bœuf bourguignon. Básicamente es un estofado de buey cocinado en vino tinto de Borgoña, y aromatizado con ajo, chalotas o cebollitas, zanahorias y champiñones. La coción es larga y se hace a fuego lento. El resultado es una carne tierna y una salsa hiper concentrada con un sabor único.
Aquí os dejo la receta, además de un vídeo de la auténtica Julia Child calculo que en los años 60 preparando su mítico Bœuf bourguignon.
Bœuf bourguignon
Ingredientes para 8 personas:
– 5 dientes de ajo – 50 g de mantequilla – 1 bouquet garni – 1 l de vino tinto de Bourgoña – 200 g de zanahorias – 200 g de champiñones – 10 cl de aceite – 2 cebollas – 1,8 kg de carne magra de buey para guisar – 200 g de bacon curado
Preparación:
Se lavan, pelan y trocean las verduras, y se ponen junto con el ramillete de especias, sal y pimienta (bouquet garni), en una cocotte o cacerola de hierro fundido, se añade el vino, y se sumerge la carne. Esta marinada debe durar un par de días, y debe conservarse a temperatura ambiente, y cubierto con un paño.
Filtramos el vino que reservamos aparte, y sacamos el resto de ingredientes, poniendo por separado la carne, y las hortalizas, y el ramillete aromático, que va directamente a la basura. Ponemos en un cazo a reducir el vino para que se le vaya el exceso de alcohol (hasta la mitad de su volumen inicial).
Mientras, salpicamos la carne con un poco de harina y salteamos esta, junto a las verduras, en una sartén con un poco de aceite de oliva, hasta que se dore todo.
Una vez el vino reducido y el resto de ingredientes salteados, juntamos todo en una misma cazuela, regamos con un poco de agua (para que quede todo bien cubierto), y lo ponemos a cocer lentamente y a cubierto. Debe hacerse durante unas tres horas, y conviene, de vez en cuando, echar un vistazo para ver si hace falta añadir un poco mas de agua.
Una vez cocido, sacamos los trozos de carne, pasamos la salsa por el chino o por el pasapurés y volvemos a meter la carne dentro.
En realidad ya está el guiso terminado, pero este plato lleva una guarnición que en realidad forma parte de la receta original. Se corta el bacon en tiritas y se saltea con un poco de mantequilla. Cuando empiecen a tomar color, se añaden los champiñones, que previamente habremos lavado, cortado el pie terroso, y partido en cuatro partes. Se saltean un poco y se reservan.
En otra sartén glaseamos las cebollitas, lo que se consigue salteándolas con una nuez de mantequilla, una pizca de sal, y una cucharada de azúcar de caña. Luego se tapa la sartén, y se dejan cocer lentamente un cuarto de hora, removiendolas cada poco.
Para que la salsa de la carne quede bien oscura, conviene dejar que el guiso repose unas cuantas horas.
En su libro La cocina de italina de Jamie Oliver, el autor comienza esta receta diciendo que a prácticamente todas las personas les encantan las albóndigas, y estoy totalmente de acuerdo aunque añadiría que quizá tienen una imagen algo desnostada, debido a que suelen realizarse con carne o pescado de no siempre la mejor calidad; sin embargo la receta que os propongo no tiene nada que ver con este tópico.
En realidad es una receta de albóndigas muy muy especial. Es una receta que procede de Sicilia, donde la realizan con una mezcla de atún y pez espada – siempre pescado fresco, no en conserva. Todo ello sazonado con una mezcla de especias y hierbas aromáticas. El resultado es increíble: suave, jugoso y con un toque muy especial que le dan los piñones y el queso parmesano.
LE MIGLIORI POLPETTE DI TONNO
Ingredientes:
Para la salsa de tomate: Aceite de oliva, 1 cebolla pequeña pelada y picada, 4 dientes de ajo, 1 cucharadita de orégano seco, 2 latas de 400 g de tomate, sal marina, pimienta negra, vinagre de vino tinto y un puñadito de perejil.
Para las albóndigas: 400 g de atún (yo he usado atún rojo), aceite de oliva, 55 g de piñones, 1 cucharadita rasa de canela, sal marina, pimienta negra, 1 cucharadita de orégano, un puñado de perejil, 100 g de pan rallado, 55 g de queso parmesano recién rallado, 2 huevos, ralladura y zumo de 1 limón.
Preparación:
Primero haz la salsa. Pon una sartén antiadherente de aluminio al fuego, échale un buen chorro de aceite de oliva, la cebolla y el ajo, y sofríelos 10 minutos aproximadamente, hasta que queden tiernos. Añade el orégano, los tomates, la sal y la pimienta y haz que cueza. Déjalo cocer unos 15 minutos y luego tritura la mezcla hasta que quede suave. Pruébala; puede que le haga falta un chorrito de vinagre de vino tinto o un poco más de sal o pimienta.
Mientras se hace el sofrito, trocea el atún en dados de 2,5 cm. Echa un par de chcharadas de aceite de oliva en una sartén y ponla al fuego. Añade el atún con los piñones y la canela. Sazona ligeramente con sal y pimienta y friélo durante un minuto más o menos para que el atún quede hecho por todas las partes y los piñones se tuesten. Aparta la mezcla del fuego y échala en un cuenco. Déjala enfriar 5 minutos y añade el arégano, el perejil, el pan rallado, el parmesano, los huevos, la ralladura y el zumo de limón. Con las manos, estruja la mezcla y haz que el atún absorba los sabores. Luego ve haciendo albóndigas de un tamaño algo inferior a pelotas de golf. Si la mezcla queda muy pegajosa, añade un poco más de pan rallado. Haz todas las albóndigas de un tamaño más o menos igual y colócalas sobre una bandeja rociada con aceite; luego mételas en la nevera 1 hora aproximadamente para que reposen.
Vuelve a poner al fuego la sartén en las que has frito el atún, con un poco de aceite de oliva. Echa las albóndigas a la sartén y muévelas un poco hasta que queden doradas por todas partes. Puede que tengas que freírlas por tandas; cuando estén hechas, incorpóralas al sofrito, repártelas en los platos, decora con perejil picado y échales un buen chorro de aceite por encima. Acompañadas de espaguetis o linguine resultan espléndidas.